MAIO E O XARDÍN DE EROS

MAIO NO XARDÍN

 

DES-MAIO EFÍMERO

EN VERSOS

“Baño, viño e Venus desgastan o corpo, pero son a verdadeira vida”. Proverbio latino

rosal1

Tu ne quaesieris (scire nefas) quem mihi, quem tibi
finem di dederint, Leuconoe, nec Babylonios
temptaris numeros. Vt melius quicquid erit pati!
Seu pluris hiemes seu tribuit Iuppiter ultimam,
quae nunc oppositis debilitat pumicibus mare               5
Tyrrhenum, sapias, uina liques et spatio breui
spem longam reseces. Dum loquimur, fugerit inuida
aetas: carpe diem, quam minimum credula postero.

Horacio, Odas, I, 16

[Que non se che ocurra averiguar, sabelo é ilícito, que final/a ti, Leucónoe, e a min os deuses nos teñen reservado, nin  ouses/consultar os adiviños babilonios. ¡Mellor será facer fronte ó que veña!/Xa nos regale Xúpiter moitos invernos, xa sexa este o último/que o mar Tirreno agora creba contra as rochas nas que  bate,/ ten xuízo, filtra o viño e  axusta a un tempo corto/ unha longa esperanza. Mentres falamos, o tempo cruel/voa: machúcate de gusto, non esperes a mañá.]

stibadia1


Festo quid potius die
Neptuni faciam? Prome reconditum,
Lyde, strenua Caecubum
munitaeque adhibe uim sapientiae.
Inclinare meridiem               5
sentis ac, ueluti stet uolucris dies,
parcis deripere horreo
cessantem Bibuli consulis amphoram?
Nos cantabimus inuicem
Neptunum et uiridis Nereidum comas,               10
tu curua recines lyra
Latonam et celeris spicula Cynthiae;
summo carmine, quae Cnidon
fulgentisque tenet Cycladas et Paphum
iunctis uisit oloribus,
dicetur; merita Nox quoque nenia.

HoracioOdas, III, 28

[¿Que cousa mellor podo facer no día/ da festa de Neptuno? Saca dilixente/ o Cécubo  de reserva, Lide,/ e ataca a fortaleza da túa cordura./ ¿Ves que o sol de mediodía declina e, como se o tempo que voa se detivese,/ti dubidas se traer da bodega/ a ánfora da colleita do ano do cónsul Bíbulo?/ Eu cantarei primeiro/ a Neptuno e os verdes cabelos das Nereidas,/ti, despois, seguirás coa curvada lira o canto/ a Latona e as frechas veloces de Cintia;/cunha última canción será honrada/ a que protexe as luminosas Cícladas e visita/ Pafos sobre os seus axugados cisnes;/a Noite seráo tamén  cunha merecida serenata]

Collige, virgo, rosas dum flos novus et nova pubes et memor esto aevum sic properare tuum.

Decimus Magnus AusoniusEpigrammata: «Rosae» 2, 49

[Apaña, nena, as rosas mentres a flor está fresca e ti chea de vida, e lembra que así se esfuma o teu tempo]


¡Que se nos va la Pascua, mozas,
que se nos va la Pascua!

Mozuelas las de mi barrio,
loquillas y confiadas,
mirad no os engañe el tiempo,
la edad y la confianza.
No os dejéis lisonjear
de la juventud lozana,
porque de caducas flores
teje el tiempo sus guirnaldas.
¡Que se nos va la Pascua, mozas,
que se nos va la Pascua!

……….

Luis de Góngora

FUGIT-TEMPUS2


Niña, arranca las rosas, no esperes a mañana.

Córtalas a destajo, desaforadamente,
sin pararte a pensar si son malas o buenas.
Que no quede ni una. Púlele los rosales
que encuentres a tu paso y deja las espinas
para tus compañeras de colegio. Disfruta
de la luz y del oro mientras puedas y rinde
tu belleza a ese dios rechoncho y melancólico
que va por los jardines instilando veneno.
Goza labios y lengua, machácate de gusto
con quien se deje y no permitas que el otoño
te pille con la piel reseca y sin un hombre
(por lo menos) comiéndote las hechuras del alma.
Y que la negra muerte te quite lo bailado.

Luis Alberto de Cuenca


rosal2

Collige, virgo, rosas

Estás ya con quien quieres. Ríete y goza. Ama.
Y enciéndete en la noche que ahora empieza,
y entre tantos amigos (y conmigo)
abre los grandes ojos a la vida
con la avidez preciosa de tus años.
La noche, larga, ha de acabar al alba,
y vendrán escuadrones de espías con la luz,
se borrarán los astros, y también el recuerdo,
y la alegría acabará en su nada.

Más, aunque así suceda, enciéndete en la noche,
pues detrás del olvido puede que ella renazca,
y la recobres pura, y aumentada en belleza,
si en ella, por azar, que ya será elección,
sellas la vida en lo mejor que tuvo,
cuando la noche humana se acabe ya del todo,
y venga esa otra luz, rencorosa y extraña,
que antes que tú conozcas, yo ya habré conocido.

Francisco BrinesEl otoño de las rosas. “Por fuertes y fronteras”  1996

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