AMADIS: UNA LECTURA PARA INDIGNADOS

puenteAMADIS

“… de pronto como le ocurría [al clérigo Cayetano Delaura] a menudo, se acordó del libro que le confiscó el rector del seminario a los doce años, y del cual recordaba sólo un episodio que había repetido a lo largo de la vida a quien pudiera ayudarlo. “¿recuerda el título?” Preguntó Abrenucio. “Nunca lo supe”, dijo Delaura, “Y daría cualquier cosa por conocer el final”. Sin anunciárselo, el médico le puso enfrente un libro que él reconoció al primer golpe de vista. Era una antigua edición sevillana de Los cuatro libros del Amadis de Gaula. Delaura lo revisó, trémulo, y se dio cuenta de que estaba a punto de ser insalvable. Al fin se atrevió. “¿Sabe que este es un libro prohibido?” “Como las mejores novelas de estos siglos”, dijo Abrenuncio. “y en lugar de ellas ya no se imprimen sino tratados para hombres doctos. ¿Qué leerían los pobres de hoy si no leyeran a escondidas las novelas de caballerías?

Gabriel García Márquez ,  Del amor y otros demonios.

PODER, CORAJE Y ESPERANZA PARA EL SIGLO XXI

El AMADÍS no estuvo nunca entre mis prioridades lectoras, me desmoralizaba el número de páginas, el volumen inabordable de anotaciones; la lentitud de la lectura convocaba a la pereza. Siempre me pareció una empresa desmedida.

Empecé la lectura de la versión del AMADÍS de Fernando Bartolomé esclavo de mil lugares comunes y mil prevenciones, pero, de repente, me atrapó, como en un remolino, la trama; empecé a sentirme, más que un lector, un personaje más, inesperadamente, en un escenario maravilloso. Imposible dejar de leer. Me cautivó el ritmo narrativo desde los primeros escarceos amorosos de Perión y Helisena y los  combates entrelazados de los héroes hasta la espectacular epifanía final del dragón de Urganda la Desconocida. La figura de Amadís reactivaba la imagen del héroe clásico de mi imaginario particular de manera provocadora, Perseo, Jasón… Toda una provocación a la intertextualidad.

El héroe enseñoreando el espacio de  lo maravilloso, libre de las ataduras del tiempo, ese espacio que, como un espejo, arrastra al lector a reflexionar, a considerar qué parte de su  naturaleza puede compartir con el héroe universal y eterno disfrazado de Amadís.  Los héroes de la vieja mitología y nuevos héroes no son tan diferentes: unos y otros son garantía de estabilidad de su mundo frente a cualquier tipo de agresión exterior y referencia educadora.

Esta propuesta lectora de Fernando Bartolomé sobrepasa todas las emociones que nos proporcionan  los relatos, va más allá del placer y la curiosidad, más allá del necesario entretenimiento, de sortear lo trivial y  lo cotidiano, de vivir sensaciones seductoras y turbadoras. SEGUIR LEYENDOAmadipdf

Anuncios